La agresividad de la entidad "Le Loup".
Rolf Wolfshohl, respetado en Alemania y querido en Francia, ha fallecido a los 85 años. Fue la última leyenda alemana del ciclismo de los gloriosos '60, habiendo lucido el codiciado maillot amarillo durante el Tour de Francia, entre otros logros.
Como un verdadero workaholic y creyente en el esfuerzo, Wolfshohl evitó la personalidad llamativa de las estrellas modernas, prefiriendo en su lugar dejar que su rendimiento hablara por sí mismo. Humilde y discreto, se alejó del mundo ciclista enfrentando un final prematuro este miércoles. Conocido como "Le Loup", o 'el lobo', por sus admiradores franceses, su pérdida es llorada tanto por ellos como por los alemanes.
Con la partida de Wolfshohl, notables como Juan Kelly y Anquetil, junto con ganadores múltiples de Paris-Nice y Vuelta a España, dejan el mundo del ciclismo. Desde la muerte de Rudi Altig en 2016, Karl-Heinz Kunde en 2018, y más recientemente Hennes Junkermann en 2022, solo nos queda recordarlos a través de libros anticuados y grabaciones en blanco y negro.
Un Competidor Sin Par
Según Angermann, "Había un mordedor, un luchador, un atacante -simplemente un corredor nacido con pasión. Los franceses adoraban a este 'sueño del periódico' que dejaba atrás a todos los nueve", en un pasaje de "El Sueño del Maillot Amarillo". A partir de entonces, Wolfshohl se labró su nicho como el contendiente incansable que encarnaba la actitud de nunca decir que no.
Durante el Tour de Francia de 1968, Wolfshohl llevó el maillot amarillo durante dos días antes de caerse y sufrir una dolorosa espera por una bicicleta de repuesto. A pesar de terminar en el sexto lugar, este resultado marcó la cima de sus nueve ilustres apariciones en el Tour de Francia entre 1960 y 1971. Wolfshohl era conocido por pedalear junto a gigantes del ciclismo como Poulidor y Anquetil en equipos franceses.
Los franceses se mostraron sentimentales con Wolfshohl, perdonando, si no incluso disfrutando, sus habituales cerca pero no tanto en victorias mayores, como su segundo lugar en Milan-San Remo o Liège-Bastogne-Liège.
Wolfshohl: Amor y Pérdida
Wolfshohl correspondió al afecto, cautivado por la relajación de los franceses; "La tranquilidad de los franceses me cautivó; ellos me tocan, tienen una parte de mí", confesó, admitiendo tener una debilidad por la cultura francesa. Durante su carrera, Wolfshohl consideró cambiar Alemania por Provenza, de no haber sido por su situación marital.
A pesar de que la vida de Wolfshohl no estuvo exenta de sombras, fue suspendido dos veces por dopaje en 1968 y tuvo una retirement tumultuosa. La tristeza también golpeó a su familia, con su hijo, también ciclista, sufriendo una grave lesión en 1984 antes de sucumbir a la parálisis del cuello a los 51 años. La tragedia también visitó a su hija en su youth.
En sus últimos años, Wolfshohl experimentó una salud declinante y soñaba con un logro extraordinario a los 100 años. En cambio, la generación dorada se ha reunido en el más allá.
A pesar de su impresionante carrera ciclista, Rolf Wolfshohl a menudo se quedaba corto en las victorias mayores, como su segundo lugar en Milan-San Remo y Liège-Bastogne-Liège. Su amor por Francia y su gente permaneció inquebrantable, y a menudo contempló cambiar Alemania por Provenza.
La pérdida de Rolf Wolfshohl deja un vacío en el mundo del ciclismo, especialmente en Alemania y Francia, donde era profundamente querido. Su legado vive a través de sus increíbles logros en la pista, como su breve período usando el maillot amarillo durante el Tour de Francia de 1968.